LOBO ROJO Y CAPERUCITA FEROZ DE ELSA BORNEMANN PDF

Caperucita con sus dientes de serruchito es mala, muy mala. Se trata de Caperucita Feroz, cazadora de lobos. El lobito se encuentra con Caperucita en el trayecto y, por miedo, elige otro camino. Se da cuenta inmediatamente de lo que sucede. Si le sigue la corriente a Caperucita es para salvar a su abuela.

Author:Faegar Dougal
Country:Senegal
Language:English (Spanish)
Genre:Business
Published (Last):17 June 2009
Pages:107
PDF File Size:9.42 Mb
ePub File Size:11.55 Mb
ISBN:442-6-85245-167-2
Downloads:53024
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Tezragore



Leandro N. Esta publicacin no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperacin de informacin, en ninguna forma ni por ningn medio, sea mecnico, fotoqumico, electrnico, magntico, electroptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.

Sus habitantes convivan felices y contentos: desde los troncos ms anchos y las copas ms altas hasta las hierbas ms delicadas desde los osos ms corpulentos hasta la ms frgil de las mariposas.

Todos, felices y contentos. Las personas no haban penetrado an en ese bosque y a este cuento habra que colocarle ya mismo el cartelito de colorn colorado si no fuera porque lleg un da en el que esa paz, esa tranquilidad del haba una vez del principio se convirti en otra vez.

Y esa otra vez empez un tiempo de miedo en el bosque de Zarzabalanda. Claro que nicamente para los lobitos, pero miedo al fin El caso es que los lobitos comenzaron a vivir muertos de miedo. Los pobres tenan razn de sentirse as Las lechuzas haban visto algo que y los pjaros madrugadores haban contado que Ah! Qu haban visto las lechuzas? Pues a una nena solitaria, silenciosa y cubierta con una caperuza, recorriendo de noche los dos nicos caminitos que daban vueltas como serpentinas a travs del bosque de Zarzabalanda.

Ella los atravesaba una y otra vez, como si quisiera aprender sus recorridos de memoria. Los dos caminitos los haban abierto los animales de tanto ir y venir de un lado al otro y comunicaban cuevas, madrigueras, nidos, tal cual se comunican las casas de los hombres en cualquier barrio del mundo.

Uno era un largo camino largo. El otro, un corto camino corto. Qu haban contado los pjaros madrugadores? Ay, qu desgracia! La Caperucita Feroz andaba ahora suelta en el bosque de Zarzabalanda!

Y se comentaba que su mayor deseo era conseguir pieles de lobitos para confeccionar sus capas! Nada menos que la peligrosa Caperuza Feroz Una nena parecidsima a la Caperucita del viejo cuento que todos conocemos, s, aunque parecida solamente porque tambin era una nena tambin usaba una graciosa caperuza para cubrir cabellos y espalda y tambin acostumbraba atravesar los bosques Pero mientras que la antigua Caperucita era buena como el pan, esta la de nuestra historia no, nada que ver.

Lo cierto es que era una criatura mala, muuuy mala, remala, malsima, supermala, a la que por supuesto nada le encantaba ms que hacer maldades. El que ms asustado estaba desde que se haba enterado de que la Caperucita Feroz andaba recorriendo el bosque lo ms campante era el lobito Rojo, un animal hermoso como nunca nadie viera. Lo llamaban Rojo porque era totalmente pelirrojo. Cada maana su mam lo cepillaba desde las orejas hasta la punta de la cola.

Su pelaje colorado quedaba entonces tan brillante que algunos animales vecinos opinaban que se lo lustraban con pomada. Y decan, cuchicheando muy bajito, que la Caperuza Feroz justo andaba en busca de una piel como aquella para hacerse una capita de invierno 12 Una tarde, la mam llam a Rojito y le anunci: Querido hijo mo, vas a tener que ir hasta la casa de la abuelita para llevarle estas lanas. Me mand a avisar que ya se le acab el montn que le enviamos el mes pasado.

Y le dio una cesta repleta de madejas con las que la abuela loba sola tejer abrigadas mantas. El lobito se puso a temblar. Brrr Ir yo solo? S, hoy no puedo acompaarte, pero ya ests crecidito y es hora de que empieces a atravesar el bosque solito y solo.

Pero mami protest Rojo, y si se me aparece la Caperuza Feroz? O acaso mi hijo no es todo un seorito lobo? Rojo se sinti un poco avergonzado, porque la verdad era que no tena el coraje que esperaba su mam. Pero trag saliva y se qued callado, pensando que deba animarse a salir solo, por primera vez. Y se anim. Por eso, al rato parti rumbo a la casa de la abuelita, canasta en pata y tratando de hacerse el valiente pero con un miedo!

Qu raro! Y, curioso como era, empez a seguirlo sin que el otro se diera cuenta. Por ms Seorito Lobo que fuera, como deca su mam, Rojo tom el camino ms corto, ese tapizado de piedrecitas y apenas bordeado por algunas matas enanas. Bien saba l que el largo era ms hermoso, cercado por hileras de pinos que perfumaban el aire con el olorcito a siempre verde, que tanto le gustaba.

Pero no se atreva a surcarlo sin la compaa de su mam. Solo, ni loco, pensaba, mientras apuraba el paso a travs del camino corto. Y por all andaba medio al trotecito y silbando para espantar el susto cuando oy una vocecita que lo llamaba: Rooojooo Rooojooo Rooojooo Rooojooo Enseguida, una nena de trenzas rubias y bien encaperuzada salt a su lado, saliendo de atrs de unos arbustos.

La Caperucita Feroz! Escondido entre unas matas, el lobito Negro tambin temblaba. A a la la ca sa de mi abueli de mi abuelita contest Rojo, mientras el corazn le haca chiqui-trac chiqui-trac, debido al miedo que tena.

Por su parte, el corazn del lobito Negro se arrug como una pasa de uva pero las orejas no! Por eso, pudo escuchar perfectamente la conversacin entre los otros dos. As que vas a visitar a la abuela? Entonces equivocaste el camino sigui diciendo Caperucita Feroz.

Por aquel se llega ms rpido al otro lado del bosque y la nena le indic a Rojo el sendero ms largo. Claro que Rojo saba que por aquel camino se tardaba el doble de tiempo en llegar a la casa de la abuela, pero como estaba tan asustado, lo nico que deseaba era alejarse de la Caperuza.

Por eso, le hizo caso y sali disparando por all. Siempre ocultndose, el lobito Negro tambin dispar, a la cola de Rojo. La nena se puso a rer y su risa era aguda y finita como picoteos de aguja de coser. De inmediato, ech a correr a travs del camino ms corto. La vieja loba estaba en la cama tapada hasta la nariz a causa de un fuerte resfro cuando oy que golpeaban a su puerta.

Toc Toc Toc Toc. Yo, tu nieto Rojito, abuela le contest, entonces, la Caperucita, fingiendo la voz. Adelante, querido; la puerta est abierta 27 La Caperucita Feroz entr a la casa ms rpido que el viento. Y como la vieja loba no tenan puestos sus anteojos, no pudo ver que quien haba llegado no era su nieto sino la temible Caperucita!

Tarde se dio cuenta! Y tarde para defenderse de esa malsima criatura que la atac sin darle tiempo ni para calzarse las lentes ni para pegar un aullidito de socorro siquiera. Fue as como al ratito no ms la pobre anciana se encontr encerrada en una bolsa, con una mordaza que no le permita quejarse, dentro del ropero. Ya pronto lo cazara como a un ratn y podra hacerse la capa de invierno con su preciosa piel colorada! Entretanto, Rojo se aproximaba a la casa de su abuelita contento, porque supona que el peligro haba quedado atrs.

Pero el peligro lo estaba esperando Lo que haba quedado atrs era el curioso lobito Negro, que corra con la lengua afuera para espiar a su vecino sin que este se diera cuenta.

Finalmente, Rojo lleg a la casa de su abuelita. El Negro se escondi detrs de un rbol cercano a la puerta de entrada. Toc Toc Toc Toc, oy que Rojo golpeaba. Quin es? Soy yo, tu nieto Rojito, abu Adelante, querido, la puerta est abierta Y el Negrito vio cmo su vecino entraba a la casa.

Apenas el lobo Rojo mir hacia la cama de su abuela, se qued duro: All estaba la Caperucita Feroz, disfrazada de abuela loba!

Pero y su querida abuelita? Dnde estara? Qu le habra hecho esa fiera de trenzas rubias y dientes como serruchitos? Tena que averiguarlo! Entonces, muerto de miedo, Rojo se hizo el zonzo. Y, muerto de miedo, se acerc a la cama pero no tanto Ho hola, abu A mis brazos, tesorito! Pensando en su abuela, el lobito Rojo junt coraje. Te te tra je estas lanas y puso la cesta sobre los pies de la cama mientras trataba de elegir alguna de las ms gruesas madejas, a todo lo que daba.

Claro que s! La sorpresa que se llev Caperucita fue tan grande que el lobito pudo atarla a la cama con las lanas. Tuvo que usar casi todas y s que le dio trabajo, porque ella cosa de no creer! La chica pataleaba y chillaba a ms no poder y ya empezaba a cortar las lanas con sus afilados dientes cuando el lobito Negro que por una ventana haba espiado lo sucedido empez a aullar desesperado.

Auuuuu Auuuuu Auuuuu Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu En el bosque de Zarzabalanda, los lobitos haban aprendido que ese aullido quera decir: La Caperucita Feroz al ataque!.

Por eso, rpidamente salieron de sus moiss, de sus cunas, de sus camitas o abandonaron sus juegos todos los pequeos lobos y dispararon hacia el lugar de donde surga el aullido de socorro. Si desde lo alto hubieran podido verse los dos caminos en esos momentos, ambos habran parecido ros oscuros, ocupados como estaban por tantos lobitos en movimiento.

Pronto llegaron a la casa de la abuelita de Rojo, cansadsimos y con los corazones batindoles como tamborcitos debido a la carrera. La Caperuza Feroz ya estaba casi suelta y sujetaba fuertemente de la cola al pobre Rojito cuando vio pasmada cmo diez, treinta, setenta, noventa, ms de cien lobitos entraban a la casa dispuestos a defenderlo.

Se lanzaron encima de ella. Se le abalanzaron como una ola lobuna. No me coman! No me maten! Los lobitos no tenan ninguna intencin de comerla, aunque s de darle un escarmiento, un susto grandote, para que no le quedaran ganas de estrenar maldades.

No pensabas usar mi piel para hacerte una capa de invierno? Nunca te importaron nuestras vidas! Dnde est la vieja abuelita?

ANNA DUSZAK PDF

Lobo Rojo y Caperucita Feroz

.

APOSTILA DE RECARGA DE CARTUCHOS PDF

Lobo Rojo y Caperucita Feroz - Elsa Bornemann (1)

.

Related Articles