CARTA A DIOGNETO COMPLETA PDF

Porque los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. Porque no residen en alguna parte en ciudades suyas propias, ni usan una lengua distinta, ni practican alguna clase de vida extraordinaria. Obedecen las leyes establecidas, y sobrepasan las leyes en sus propias vidas. Aman a todos los hombres, y son perseguidos por todos. No se hace caso de ellos, y, pese a todo, se les condena. Piden limosna, y, con todo, hacen ricos a muchos.

Author:Femuro Zulkilrajas
Country:Pakistan
Language:English (Spanish)
Genre:Health and Food
Published (Last):26 January 2018
Pages:209
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ISBN:542-8-74644-790-9
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El desconocido autor de este tratado, compuesto seguramente a finales del siglo II, va respondiendo a estas cuestiones en un tono mбs de exhortaciуn espiritual y de instrucciуn que de polйmica o argumentaciуn. Literariamente es, sin duda, la obra mбs bella y mejor compuesta de la literatura apologйtica: sus formulaciones acerca de la postura de los cristianos en el mundo o del sentido de la salvaciуn ofrecida por Cristo son de una justeza y una penetraciуn admirables. Investigaciones recientes invitan a identificarla con la Apologнa de Cuadrato al emperador Adriano, que durante siglos se creyу perdida.

Desgraciadamente, el ъnico manuscrito que se conservaba de este antiguo texto fue destruido en el siglo pasado, durante la guerra franco-prusiana, en el incendio de la biblioteca de Estrasburgo. Todas las ediciones y traducciones se basan en ese ъnico manuscrito, ya desaparecido. La parte central de esta apologнa expone un aspecto fundamental de la vida de los primeros cristianos: el deber de santificarse en medio del mundo, iluminando todas las cosas con la luz de Cristo.

Un mensaje siempre actual, que el Seсor ha recordado a los hombres en estos tiempos ъltimos con las enseсanzas del Concilio Vaticano II. Comienza refutando la idolatrнa: las imбgenes a las que se adora no son dioses, sino objetos hechos por los hombres y que no pueden valerse por sн mismos; tambiйn los judнos estбn equivocados, pues aunque adoran al Dios verdadero, lo hacen con ritos innecesarios y ridнculos, a los que conceden gran importancia.

Los cristianos en cambio, que viven en este mismo mundo sin huir de йl, que usan el mismo vestido y la misma lengua y viven en las mismas ciudades, estбn en el mundo como si no fueran de йl; son como el alma del mundo, aborrecidos por йste y sin embargo dбndole vida. Sus convicciones son tan firmes que no vacilan en dar la vida para no abandonarlas; pues no se han inventado su doctrina, sino que la han recibido de Dios, que se ha manifestado ъltimamente, enviando a su Hijo amado para que nos revelara lo que desde un principio tenнa preparado para nosotros; ademбs, el Hijo de Dios nos ha librado de nuestra culpa sufriendo por nuestros pecados.

Exhorta despuйs a Diogneto a conocer a Dios Padre y a amarle a Йl y al prуjimo para que, viviendo en la tierra, pueda contemplar al Dios del cielo. Refutaciуn del politeнsmo. Una vez que te hayas purificado de todos los prejuicios que dominan tu mente y te hayas liberado de tus hбbitos mentales que te engaсan, haciйndote como un hombre radicalmente nuevo puedes comenzar a ser oyente de йsta que tъ mismo confiesas ser una doctrina nueva. Mira, no sуlo con tus ojos, sino tambiйn con tu inteligencia cuбl es la realidad y aun la apariencia de йsos que vosotros creйis y decнs ser dioses.

Uno es una piedra como las que pisamos; otro es un pedazo de bronce, no mejor que el que se emplea en los cacharros de nuestro uso ordinario; otro es de madera, que a lo mejor estб ya podrida; otro es de plata, y necesita de un guardia para que no lo roben; otro es de hierro y el orнn lo corrompe; otro es de arcilla, en nada mejor que la que se emplea para los utensilios mбs viles.

No son todos ellos cosas sordas, ciegas, inanimadas, insensibles, inmуviles? Esto es lo que vosotros llamбis dioses, y a ellos os esclavizбis, a ellos adorбis, para acabar siendo como ellos. Refutaciуn del judaнsmo. Los judнos, en cuanto se abstienen de la idolatrнa y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueсo soberano, piensan rectamente.

Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolбtrico del quй hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero йstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual mбs parece propio de locura que de verdadero culto religioso. No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrъpulos con respecto a los alimentos, su supersticiуn en lo referente al sбbado, su gloriarse en la circuncisiуn y su simulaciуn en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridнculas e indignas de consideraciуn.

Con esto pienso que habrбs visto suficientemente cuбnta razуn tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judнos 2. Los cristianos en el mundo. En cuanto al misterio de la religiуn propia de los cristianos, no esperes que lo podrбs comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demбs hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres.

En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraсa, ni viven un gйnero de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulaciуn de hombres curiosos, ni hacen profesiуn, como algunos hacen, de seguir una determinada opiniуn humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bбrbaras, segъn a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada regiуn en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demбs cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesiуn de todos, extraordinario.

Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraсa les es patria, y toda patria les es extraсa. Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa comъn, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven segъn la carne.

Estбn sobre la tierra, pero su ciudadania es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida.

Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorнan en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados.

Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judнos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio. Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma estб esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo estбn por todas las ciudades del mundo.

El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan tambiйn en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible estб en la prisiуn del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religiуn permanece invisible.

La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningъn mal ha recibido de ella, sуlo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, sуlo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman tambiйn a los que les odian. El alma estб aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesiуn del cuerpo; y los cristianos estбn detenidos en el mundo como en un prisiуn, pero son los que mantienen la cohesiуn del mundo.

El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los dнas, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha seсalado, de la que no serнa licito para ellos desertar.

Porque, lo que ellos tienen por tradiciуn no es invenciуn humana: si se tratara de una teorнa de mortales, no valdrнa la pena una observancia tan exacta. No es la administraciуn de misterios humanos lo que se les ha confiado. Por el contrario, el que es verdaderamente omnipotente, creador de todas las cosas y Dios invisible, йl mismo hizo venir de los cielos su Verdad y su Palabra santa e incomprensible, haciйndola morar entre los hombres y estableciйndola sуlidamente en sus corazones.

No enviу a los hombres, como tal vez alguno pudiera imaginar, a un servidor suyo, algъn бngel o potestad de las que administran las cosas terrenas o alguno de los que tienen encomendada la administraciуn de los cielos, sino al mismo artнfice y creador del universo, el que hizo los cielos, aquel por quien encerrу el mar en sus propios limites, aquel cuyo misterio guardan fielmente todos los elementos, de quien el sol recibiу la medida que ha de guardar en su diaria carrera, a quien obedece la luna cuando le manda brillar en la noche, a quien obedecen las estrellas que son el sйquito de la luna en su carrera; aquel por quien todo fue ordenado, delimitado y sometido: los cielos y lo que en ellos se contiene, la tierra y cuanto en la tierra existe, el mar y lo que en el mar se encierra, el fuego.

A йste enviу Dios a los hombres. Ciertamente no, sino que lo enviу con bondad y mansedumbre, como un rey que envia a su hijo rey, como hombre lo enviу a los hombres, como salvador, para persuadir, no para violentar, ya que no se da en Dios la violencia. Lo enviу para invitar, no para perseguir; para amar, no para juzgar. El designio salvador de Dios. En realidad siempre fue tal, y lo sigue siendo, y lo serб: benйvolo, bueno, sin ira y veraz: sуlo йl es bueno. Y habiendo concebido un designio grande e inefable, lo comunicу sуlo con su Hijo.

Pues bien, mientras su voluntad llena de sabidurнa se mantenнa en secreto y se guardaba, parecнa que no se cuidaba ni se preocupaba de nosotros. Pero despuйs que lo revelу por medio de su Hijo amado y manifestу lo que tenнa preparado desde el principio, nos lo dio todo de una vez, a saber, no sуlo tener parte en sus beneficios, sino ver y comprender lo que ninguno de nosotros hubiera jamбs esperado.

Asн pues, teniйndolo todo preparado en sн mismo y con su Hijo, hasta el tiempo prуximo pasado nos permitiу que nos dejбramos llevar a nuestro antojo por nuestros desordenados impulsos, arrastrados por los placeres y concupiscencias. No es que tuviera en manera alguna complacencia en nuestros pecados, pero los toleraba. Ni tampoco aprobaba entonces aquel tiempo de iniquidad, sino que iba preparando el tiempo actual de justicia, para que, habiendo quedado en aquel tiempo convictos par nuestras propias obras de que йramos indignos de la vida, ahora fuйramos hechos dignos de ella por la bondad de Dios; y habiendo quedado bien patente que nosotros por nosotros mismos no podнamos entrar en el reino de Dios, se nos conceda ahora la capacidad de entrar por el poder del mismo Dios.

Cuando nuestra iniquidad llegу a su colmo y se puso plenamente de manifiesto que la paga que podнamos esperar era el castigo y la muerte, llegу aquel momento que Dios habнa dispuesto de antemano a partir del cual tenнa que mostrarse su bondad y su poder.

No nos aborreciу, no nos arrojу de sн, no nos guardу rencor, sino que se mostrу magnбnimo, nos soportу, y compadecido de nosotros cargу sobre sн nuestros pecados.

La iniquidad de muchos quedу sepultada en un solo justo, y la justicia de uno bastу para justificar a muchos malvados. De esta suerte, habiйndonos convencido Dios en el tiempo pasado de que por nuestra propia naturaleza no йramos capaces de alcanzar la vida, y habiendo mostrado ahora al salvador que es capaz de salvar lo imposible, quiso que a partir de estas dos cosas creyйramos en su bondad y le tuviйramos como sustentador nuestro, padre, maestro, consejero, mйdico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida, sin que anduviйramos preocupados de nuestro vestido o comida.

Si deseas llegar a alcanzar tambiйn tъ esta fe, procura primero alcanzar el conocimiento del Padre. Porque Dios amу a los hambres, por los cuales hizo el mundo, a quienes sometiу todas las cosas de la tierra, a quienes dio la razуn y la inteligencia, los ъnicos a quienes concediу mirar hacia arriba para que pudieran verle, a quienes modelу a su propia imagen, a quienes enviу a su Hijo unigйnito 1 Jn 4, 9 , a quienes prometiу el reino de los cielos, que darб a los que le hubieren amado.

No tienes idea de la alegrнa que te llenarб cuando llegues a alcanzar este conocimiento, o del amor que puedes llegar a sentir para con aquel que primero te amу hasta tal extremo. Y cuando llegues a amarle, te convertirбs en imitador de su bondad. No te maravilles de que el hombre pueda llegar a ser imitador de Dios: lo puede, si lo quiere Dios. Porque la felicidad no estб en dominar tirбnicamente al prуjimo, ni en querer estar siempre por encima de los mбs dйbiles, ni en la riqueza, ni en la violencia para con los mбs necesitados: en esto no puede nadie imitar a Dios, porque todo esto es ajeno de su grandeza.

Mбs bien el que toma sobre sн la carga de su prуjimo, el que en aquello en que es superior estб dispuesto a hacer el bien a su inferior, el que suministra a los necesitados lo que йl mismo recibiу de Dios, йste se convierte en Dios de los que reciben de su mano, йste es imitador de Dios.

Entonces, aunque morando en la tierra, podrбs contemplar cуmo Dios es el Seсor de los cielos; entonces empezarбs a hablar los misterios de Dios; entonces amarбs y admirarбs a los que reciben castigo de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenarбs el engaсo y el extravio del mundo, cuando conocerбs la verdadera vida del cielo, cuando llegarбs a despreciar la que aquн se tiene por muerte, cuando temerбs la muerte verdadera, que estб reservada para los condenados al fuego eterno que ha de castigar hasta el fin a los que a йl sean arrojados.

Entonces, cuando hayas llegado a tener conocimiento de aquel fuego, admirarбs a los que por causa de la justicia soportan este fuego temporal, y los tendrбs por bienaventurados 4. Carta a Diogneto, cap.

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Shaktirn Rapit de ipsa Ecclesia homines; complrta dum sibi appropinquasse jam lumini atque evasisse seculi noctem videntur, alias nescientibus tenebras rursus infundit, ut cum evangelio Christi et cum observatione ejus et lege non stantes christianos se vocent, et ambulantes in tenebris habere se lumen existiment, blandiente adversario atque fallente, qui secundum apostoli vocem transfigurat se velut angelum lucis et ministros suos subornat velut ministros justitiae, asserentes f. Beurer entre e Quae mors cum venerit, omnia illa praeterita tamquam fumus evanescunt. Ergo corripe eum inter te et ipsum solum, intendens comp,eta, parcens pudori. Trata-se do processo verbal transcrito do tribunal. Pro patribus nati sunt tibi filii. Non enim nos ab illis, sed illi a nobis recesserunt. O primeiro, protectordo arianismo,atenta contra a unidade da Igreja, enquanto o segundo, movido por um desejo desesperado, procura restabelecer o paganismo declinante.

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Anónimo, 158 d.C.

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